““Cuando ya no somos capaces de cambiar una situación, nos encontramos ante el desafío de cambiarnos a nosotros mismos.”Victor Frank
Para gestionar el cambio es necesario prestar atención a las reacciones emocionales que suscita.
Clave 4: Gestionar el cambio es gestionar emociones.
Los cambios consisten en una serie de hechos objetivos. Pero la reacción de las personas es siempre subjetiva. El impacto que se recibe depende de la percepción que cada cual hace de los hechos. Un cambio que produce una situación más insegura pero que ofrece más oportunidades, podrá ser percibido negativamente por parte de una persona que estima sobre todo la seguridad. Pero para otra más abierta a la novedad y más ambiciosa, ese mismo cambio puede aparecer como un reto positivo y estimulante.
En consecuencia esa diferente percepción es la que provoca en nosotros diferentes emociones que bien nos ayudan a avanzar o bien actúan como limitantes.
Hasta conseguir la adaptación al nuevo entorno, todas las armas que utilizan nuestras emociones son clave, para que los beneficios de su uso puedan disfrutarse cuanto antes.
Hoy sabemos que podemos gestionar nuestras emociones si nos lo proponemos. Es lo que la mayoría conocemos como Inteligencia emocional. Es un tema lo suficientemente amplio como para dedicarle una reflexión propia. Valga aquí como introducción un modelo simple de recordar para gestionar tus emociones: el modelo S.E.R.
Ahora que ya disponemos de las principales claves para gestionar mejor el cambio ¿vamos a disfrutar del viaje?