“Según un estudio del Standford Research Institute, el éxito en la empresa depende un 12,5 % del conocimiento y un 87,5% de la habilidad para tratar con la gente”
Esta es una afirmación que no se aplica solo en la empresa, en mi opinión, sino en todos los aspectos de nuestra vida. ¿Cuántos de nosotros no nos hemos encontrado en multitud de ocasiones inmersos en conversaciones donde nuestro objetivo prioritario ha sido tener razón?
Y en esos casos… ¿nos hemos hecho las preguntas adecuadas? … ¿Cual era nuestra intención con esa conversación? ¿hemos conseguido conectar con la otra persona? ¿hemos logrado el mejor resultado posible? … y si no hemos conectado ¿Cuál era nuestra actitud? En mi opinión a veces el reto consiste en no presentar nuestro punto de vista como verdad irrefutable. Si hacemos esto dejamos de ser humildes y eso se transmite y la otra persona capta nuestra arrogancia.
Para conectar no es necesario estar de acuerdo con la otra persona aunque si es básico es querer comprender desde qué punto de vista, desde que perspectiva contempla esa persona la realidad. ¿La clave?… Hacer preguntas! Si queremos conectar y comprender, necesitamos preguntar y escuchar. Solo así conseguimos ver nuevas perspectivas y en muchas ocasiones, mejorar nuestro aprendizaje.
Escuchar no implica ni precisa estar de acuerdo, simplemente pretende comprender para conectar. Y eso es importante porque lo que hace que una persona cambie no es lo que le decimos sino lo que ella descubre.